ELIOTT S'EN FOUT

A Eliott no le importa es una frase.
Nada más que una frase. Cuatro palabras sobrias, colocadas ahí — en una pegatina, una postal, una pared, una maleta, una esquina de mesa o un buzón.
Una frase lanzada al mundo como una piedra en el agua, con esa extraña certeza: alguien la leerá.
Y sentirá algo.

¿Quién es Eliott? ¿Y por qué no le importa?
El proyecto no responde. No busca explicar, busca perturbar con suavidad.
Provocar una pausa. Una sonrisa. Una pregunta sin respuesta.
Distribuida por amigos, viajeros o completos desconocidos, la frase circula libremente.
Se inscribe en los paisajes cotidianos como un grafiti pulido, un pequeño desorden poético.
A veces se fotografía, a veces se ignora, a veces se queda en la mente todo el día sin saber por qué.
A Eliott no le importa es un proyecto artístico minimalista, universal y secreto.
Su esencia está en esa tensión: una declaración íntima, hecha pública.
Un mensaje encriptado cuyo significado se escapa a todos.
O más bien: cada uno es libre de darle el sentido que quiera. Ahí reside la obra.
No es un eslogan, ni una broma.
Es una presencia, una huella, una pregunta abierta, un grano de arena en la mecánica del mundo.
El proyecto no exige nada.
Simplemente existe.
Está ahí — y a Eliott no le importa.
